martes, 6 de enero de 2026

Reflexión profunda sobre Job 28:1–28

 “La sabiduría verdadera solo se halla en Dios”


1. Contexto general del pasaje

Job 28 se distingue dentro del libro como un himno a la sabiduría. En medio del sufrimiento, las preguntas y los discursos humanos incompletos, este capítulo eleva la mirada desde el dolor hacia una verdad eterna: la sabiduría no es producto del esfuerzo humano, sino una revelación divina.

Aquí Job no se defiende ni discute; más bien contempla, y desde la contemplación proclama una de las afirmaciones más profundas de toda la Escritura.


2. La capacidad del ser humano: inteligencia sin sabiduría (vv. 1–11)

“Ciertamente la plata tiene sus veneros,
y el oro lugar donde se refina.” (v.1)

El pasaje inicia destacando la extraordinaria capacidad del ser humano para explorar la tierra:

  • Extrae minerales ocultos

  • Domina la oscuridad

  • Penetra en lo profundo

  • Controla fuerzas naturales

Job reconoce que el ser humano posee:

  • Conocimiento técnico

  • Ingenio

  • Capacidad investigativa

  • Dominio material

Sin embargo, este reconocimiento no exalta al hombre; lo prepara para una verdad mayor:
👉 todo este poder no es suficiente para encontrar la sabiduría verdadera.

“Saca a luz cosas ocultas en las tinieblas…” (v.11)

El ser humano puede iluminar cavernas, pero no puede iluminar por sí mismo el sentido de la vida.


3. La gran pregunta: ¿Dónde está la sabiduría? (vv. 12–19)

“Mas ¿dónde se hallará la sabiduría?
¿Dónde está el lugar de la inteligencia?” (v.12)

Esta es la pregunta central del capítulo y una de las preguntas más profundas de la humanidad.

Job afirma con claridad que:

  • No se encuentra en la tierra de los vivientes

  • No está en el mar

  • No puede comprarse

  • No tiene precio

“No se dará por oro,
ni su precio será a peso de plata.” (v.15)

Aquí se revela una verdad crucial:

  • La sabiduría no es un bien económico

  • No se adquiere con esfuerzo humano

  • No se compra con sacrificio material

Todo lo que el hombre valora —oro, ónice, zafiro— es declarado insuficiente frente a la sabiduría de Dios.


4. El límite absoluto del conocimiento humano (vv. 20–22)

“¿De dónde, pues, vendrá la sabiduría?” (v.20)

Incluso la muerte y el Abadón solo han oído rumores de ella.
Esto indica que:

  • Ni la experiencia extrema

  • Ni el sufrimiento

  • Ni el final de la vida

revelan plenamente la sabiduría divina.

👉 El hombre no puede descubrirla por observación, dolor ni razón.


5. Dios: la fuente y poseedor de la sabiduría (vv. 23–27)

“Dios entiende el camino de ella,
y conoce su lugar.” (v.23)

Aquí ocurre el giro teológico del capítulo:

  • Dios ve hasta los confines de la tierra

  • Él estableció el peso del viento

  • Él ordenó las aguas

  • Él trazó leyes para la lluvia

  • Él dio camino al relámpago

La sabiduría no es una idea abstracta;
es parte del orden creador de Dios.

“Entonces la vio Él, y la declaró;
la preparó y también la escudriñó.” (v.27)

La sabiduría:

  • No nace en la mente humana

  • Procede del carácter y del gobierno soberano de Dios


6. La revelación final: la definición divina de la sabiduría (v. 28)

“He aquí que el temor del Señor es la sabiduría,
y el apartarse del mal, la inteligencia.”

Este versículo no es una conclusión poética, sino una definición absoluta.

🔹 Temor del Señor

No es miedo, sino:

  • Reverencia

  • Reconocimiento de Su soberanía

  • Sumisión consciente a Su voluntad

🔹 Apartarse del mal

La sabiduría no es solo conocimiento, sino:

  • Obediencia

  • Vida transformada

  • Decisiones alineadas con Dios

👉 La sabiduría bíblica es relacional y moral, no meramente intelectual.


7. Enseñanza espiritual central

Job 28 nos enseña que:

  • El conocimiento sin Dios produce soberbia

  • El sufrimiento sin sabiduría produce amargura

  • La verdadera sabiduría produce humildad, obediencia y paz

Dios no promete explicarnos todo,
pero sí nos llama a confiar en Él en todo.


8. Aplicación práctica para hoy

En un mundo saturado de información:

  • Podemos saber mucho y entender poco

  • Podemos avanzar técnicamente y retroceder espiritualmente

  • Podemos dominar la tierra y perder el alma

Job 28 nos recuerda que:

La vida no se comprende desde abajo hacia arriba,
sino desde Dios hacia el corazón humano.


9. Conclusión

  • Job, en medio del dolor, no recibió respuestas inmediatas, pero recibió algo mayor: una revelación del carácter de Dios.
  • La verdadera sabiduría no responde todas las preguntas, pero sostiene el alma mientras esperamos en Dios.
  • Temer a Dios, confiar en Él y apartarnos del mal , es la forma más alta de sabiduría a la que el ser humano puede aspirar.

lunes, 5 de enero de 2026

Reflexión sobre Romanos 12: 1–2

 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”


1. Un llamado que nace de la misericordia

El apóstol Pablo inicia este pasaje con una exhortación profundamente pastoral: “os ruego por las misericordias de Dios”. No se trata de una imposición legalista ni de una obligación religiosa, sino de una respuesta voluntaria al amor y la gracia ya recibidos. Todo el mensaje previo de Romanos —la justificación por la fe, la gracia soberana, la redención en Cristo— converge aquí como fundamento del llamado a una vida consagrada.

La obediencia cristiana auténtica no nace del temor al castigo, sino de la gratitud por la misericordia divina. Vivir para Dios es una consecuencia natural de haber sido alcanzados por su gracia.

2. Un sacrificio vivo: entrega total y consciente

Pablo emplea un lenguaje sacrificial que remite al Antiguo Testamento, pero introduce una paradoja poderosa: ya no se trata de un sacrificio muerto, sino de un sacrificio vivo. Esto implica una entrega continua, diaria y consciente de toda nuestra vida a Dios.

Presentar nuestros cuerpos significa ofrecer nuestra existencia completa: pensamientos, decisiones, palabras, acciones y relaciones. La santidad aquí no es aislamiento del mundo, sino consagración dentro de él. Este sacrificio es agradable a Dios porque surge de una vida rendida, no de rituales externos.

3. El culto racional: fe que transforma la vida

Pablo define esta entrega como nuestro “culto racional”, es decir, un servicio espiritual coherente, consciente y fundamentado en la verdad. El verdadero culto no se limita a un acto litúrgico, sino que se expresa en una vida alineada con la voluntad de Dios.

Adorar a Dios es vivir de manera que cada área de nuestra vida refleje su señorío. La fe genuina siempre se traduce en transformación práctica.

4. No conformarse a este siglo

El llamado es claro y contracultural: “No os conforméis a este siglo”. El sistema de valores del mundo —centrado en el ego, el éxito superficial, el relativismo moral y la autosuficiencia— es incompatible con la vida cristiana.

Conformarse implica adoptar sin discernimiento las formas de pensar y vivir que se oponen a los principios del Reino de Dios. El creyente está llamado a vivir en el mundo, pero no moldeado por él.

5. Transformados por la renovación del entendimiento

La alternativa a la conformidad es la transformación, que comienza en la mente. Dios no transforma primero las circunstancias, sino el entendimiento. Al renovar nuestra manera de pensar mediante la Palabra y la guía del Espíritu Santo, nuestra conducta es transformada de manera progresiva.

Esta renovación nos capacita para discernir, experimentar y vivir la voluntad de Dios, descrita por Pablo como buena, agradable y perfecta. No es una voluntad opresiva, sino plena, sabia y redentora.

6. Vivir para comprobar la voluntad de Dios

El propósito final de esta transformación es que el creyente compruebe la voluntad de Dios, no solo de forma teórica, sino vivencial. Al rendir nuestra vida y permitir que Dios renueve nuestra mente, descubrimos que su voluntad es siempre lo mejor para nosotros.


Conclusión

Romanos 12:1–2 nos confronta con una verdad esencial: la fe cristiana no es solo creer correctamente, sino vivir entregados completamente a Dios. Es un llamado a una vida transformada, no conformada; consagrada, no dividida; renovada, no superficial.

Responder a este llamado es permitir que la gracia que nos salvó sea también la fuerza que nos transforme día a día, para la gloria de Dios.

Saludos y bendiciones...!!!

Reflexión sobre 2 Corintios 4:7–18

 “El poder de Dios en vasos de barro y la esperanza de la gloria eterna”

El apóstol Pablo nos conduce en este pasaje a una de las verdades más consoladoras y, a la vez, más confrontativas de la vida cristiana: la paradoja entre nuestra fragilidad humana y la grandeza del poder de Dios que habita en nosotros.

1. Vasos de barro con un tesoro eterno (v.7)

“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”.

Pablo no idealiza al creyente. Reconoce nuestra condición frágil, limitada y quebrantable. Somos “vasos de barro”, fácilmente golpeados por las circunstancias de la vida. Sin embargo, dentro de esa fragilidad Dios ha depositado un tesoro incomparable: el evangelio de Jesucristo, la luz de su gloria y el poder transformador del Espíritu Santo.

Esta realidad nos libra del orgullo y nos conduce a la dependencia. La obra no se sostiene por nuestra fuerza, capacidad o mérito, sino por la gracia de Dios que se manifiesta precisamente en nuestra debilidad.

2. Afligidos, pero no derrotados (vv.8–9)

Pablo describe una serie de contrastes que reflejan la experiencia cristiana auténtica:

  • Atribulados, pero no angustiados.

  • Perplejos, pero no desesperados.

  • Perseguidos, pero no desamparados.

  • Derribados, pero no destruidos.

La fe no elimina el sufrimiento, pero sí redefine su impacto. El creyente sufre, pero no pierde la esperanza; es probado, pero no abandonado. Dios permanece presente aun en medio de la presión más intensa.

3. La vida de Jesús manifestada en nosotros (vv.10–12)

Pablo afirma que lleva “siempre por todas partes la muerte de Jesús”, para que también la vida de Jesús se manifieste en su cuerpo. El sufrimiento del creyente no es estéril ni inútil; es un medio por el cual la vida de Cristo se hace visible.

Aquí aprendemos que el dolor, cuando es rendido a Dios, se convierte en instrumento de bendición para otros. La vida cristiana auténtica implica morir al yo para que Cristo sea exaltado.

4. Vivimos por fe, no por lo que se ve (vv.13–15)

Pablo reafirma una convicción profunda: “Creí, por lo cual hablé”. La fe verdadera no se queda en silencio; se expresa, se proclama y se vive, aun en medio de la adversidad.

La certeza de la resurrección sostiene al creyente. Sabemos que así como Cristo fue levantado, también nosotros participaremos de esa gloria. Esta esperanza produce gratitud, alabanza y una vida orientada a la gloria de Dios.

5. El hombre interior se renueva cada día (v.16)

“Aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día”.

El paso del tiempo, las pruebas y el cansancio afectan el cuerpo, pero no tienen por qué destruir el alma. En comunión con Dios, el creyente experimenta una renovación constante que no depende de las circunstancias externas, sino de la presencia viva del Señor.

6. Una aflicción momentánea con un peso eterno de gloria (vv.17–18)

Pablo no minimiza el sufrimiento, pero lo compara con la eternidad. Frente a la gloria eterna que nos espera, toda aflicción presente es “leve y momentánea”.

El llamado final es a vivir con la mirada puesta en lo eterno, no en lo visible. Lo que se ve es pasajero; lo que no se ve es eterno. Esta perspectiva transforma nuestra manera de enfrentar el dolor, el sacrificio y la espera.


Conclusión

2 Corintios 4:7–18 nos invita a abrazar nuestra fragilidad sin temor, confiando en el poder de Dios que actúa en nosotros. Nos recuerda que el sufrimiento no es el final, que la debilidad no es derrota y que la gloria eterna supera toda prueba presente.

Vivamos con fe, perseverancia y esperanza, sabiendo que, aun siendo vasos de barro, llevamos dentro un tesoro eterno que jamás se pierde.

Saludos y bendiciones...!!! 🙌🙌🙌

lunes, 29 de diciembre de 2025

ESTUDIO SOBRE Juan 1:1–18

 El Verbo eterno hecho carne: revelación, vida y gracia


1. Introducción general al pasaje

Juan 1:1–18 funciona como la llave interpretativa de todo el Evangelio de Juan. No es simplemente una introducción literaria, sino una declaración teológica magistral que presenta la identidad, naturaleza y misión de Jesucristo.

Mientras los evangelios sinópticos comienzan con genealogías o relatos del nacimiento, Juan inicia antes del tiempo, en la eternidad, mostrando que Jesús no comienza en Belén, sino en Dios mismo.

Este prólogo responde a preguntas fundamentales:

  • ¿Quién es Jesús realmente?

  • ¿Cuál es su relación con Dios?

  • ¿Qué significa su venida al mundo?

  • ¿Qué implica creer en Él?


2. Estructura del Prólogo (Juan 1:1–18)

El texto puede dividirse en seis secciones teológicas principales:

  1. La eternidad y divinidad del Verbo (vv. 1–2)

  2. El Verbo como Creador y fuente de vida (vv. 3–5)

  3. El testimonio de Juan el Bautista (vv. 6–8)

  4. La venida del Verbo al mundo y la respuesta humana (vv. 9–13)

  5. La encarnación del Verbo (v. 14)

  6. La revelación plena de Dios en Cristo (vv. 15–18)


3. Exégesis y análisis teológico por secciones


I. La eternidad y divinidad del Verbo (Juan 1:1–2)

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”

a) “En el principio”

Juan remite directamente a Génesis 1:1, pero va más allá: antes de la creación ya existía el Verbo. Esto afirma la preexistencia eterna de Cristo.

Jesús no es un ser creado ni un profeta exaltado; Él existe fuera del tiempo.

b) “El Verbo” (Logos)

El término Logos tenía un significado profundo tanto para judíos como para griegos:

  • Para los judíos: la Palabra creadora y reveladora de Dios (Salmo 33:6).

  • Para los griegos: el principio racional que ordena el universo.

Juan une ambos conceptos y declara: ese Logos es una persona: Jesucristo.

c) “Era con Dios… era Dios”

Aquí se establece una verdad fundamental:

  • Distinción de personas (“con Dios”)

  • Unidad de esencia (“era Dios”)

Este versículo es una de las declaraciones más claras de la doctrina de la Trinidad en toda la Escritura.


II. El Verbo como Creador y fuente de vida (Juan 1:3–5)

“Todas las cosas por él fueron hechas…”

a) Cristo como Creador

Nada existe fuera de su acción creadora. Esto niega cualquier idea de que Jesús sea un ser subordinado o secundario.

Colosenses 1:16 confirma esta verdad: todo fue creado por medio de Él y para Él.

b) Vida y luz

  • Vida: no solo biológica, sino vida plena, eterna y espiritual.

  • Luz: revelación, verdad, santidad.

La luz brilla en las tinieblas, lo que introduce el conflicto central del Evangelio: la oposición del mundo caído contra la revelación de Dios.


III. El testimonio de Juan el Bautista (Juan 1:6–8)

Juan el Bautista no es la luz, sino el testigo de la luz.

Aquí se establece un principio espiritual clave:

El verdadero siervo de Dios no busca protagonismo, sino dirigir a otros hacia Cristo.

El testimonio es esencial para la fe, pero el testigo nunca reemplaza al Salvador.


IV. La venida del Verbo y la respuesta humana (Juan 1:9–13)

a) Rechazo del mundo

“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.”

El Creador entra en su creación y es rechazado. Este versículo revela la ceguera espiritual del ser humano sin la gracia divina.

b) El privilegio de los que creen

“Mas a todos los que le recibieron… les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”

La salvación no depende:

  • Ni de linaje

  • Ni de esfuerzo humano

  • Ni de voluntad personal

Sino del nuevo nacimiento que proviene de Dios.

Aquí se introduce el tema central del Evangelio: creer en Cristo es entrar en una nueva relación filial con Dios.


V. La encarnación del Verbo (Juan 1:14)

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros…”

Este es uno de los versículos más asombrosos de toda la Biblia.

a) “Fue hecho carne”

No aparentó ser humano: se hizo verdaderamente humano.
Dios asumió nuestra fragilidad sin dejar de ser Dios.

b) “Habitó” (literalmente: “tabernaculizó”)

Juan alude al tabernáculo del Antiguo Testamento:
Ahora la presencia de Dios no está en una tienda, sino en una persona.

c) “Lleno de gracia y de verdad”

Jesús encarna lo que la Ley solo podía señalar.
En Él, la gracia no es una idea; es una persona viva.


VI. La revelación plena de Dios en Cristo (Juan 1:15–18)

“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo… le ha dado a conocer.”

a) Jesús como revelación final

Dios es invisible, pero Jesús lo hace visible.
Quien ve a Cristo, ve al Padre (Juan 14:9).

b) Gracia sobre gracia

La Ley fue un regalo, pero Cristo es la plenitud del regalo.
No reemplaza la Ley; la cumple y la supera.


4. Temas teológicos centrales del pasaje

  1. La divinidad absoluta de Cristo

  2. La encarnación como acto supremo de amor

  3. La revelación de Dios a través de Jesús

  4. La salvación por fe, no por mérito

  5. La adopción espiritual como hijos de Dios

  6. La lucha entre la luz y las tinieblas


5. Aplicaciones espirituales y pastorales

  • Creer en Cristo no es solo aceptar una doctrina, sino recibir una persona.

  • La fe verdadera produce una nueva identidad: hijos de Dios.

  • Jesús no solo trae verdad; Él es la verdad.

  • Rechazar a Cristo es rechazar la luz; recibirlo es entrar en la vida.


6. Conclusión

Juan 1:1–18 nos presenta a Jesucristo como:

  • Dios eterno

  • Creador soberano

  • Luz verdadera

  • Salvador encarnado

  • Revelación perfecta del Padre

Este prólogo nos invita a una decisión personal:
¿Permanecer en las tinieblas o recibir la luz que da vida eterna?

Saludos y bendiciones...!!!🙏🙏🙏



domingo, 28 de diciembre de 2025

🌟 REFLEXIÓN SOBRE Lucas 2: 8–20

 Del anuncio celestial al testimonio transformador


Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. 10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevos de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. 12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. 13 Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:
14 ¡Gloria a Dios en las alturas,
¡Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!
15 Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. 16 Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María ya José, y al niño acostado en el pesebre. 17 Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. 18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. 19 Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. 20 Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.

El pasaje de Lucas 2:8–20 nos traslada a una de las escenas más conmovedoras y reveladoras del relato del nacimiento de Jesús. No ocurre en palacios ni ante autoridades religiosas, sino en el campo, durante la noche, mientras unos pastores velan sus rebaños. Este detalle, lejos de ser accidental, revela una verdad profunda sobre el carácter de Dios y su manera de obrar en la historia humana.


🌙 1. Dios se revela en lo cotidiano y a los humildes

“Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño…” (v. 8)

Los pastores representaban uno de los oficios más humildes de su tiempo. No eran considerados influyentes ni dignos de gran estima social. Sin embargo, Dios los elige como los primeros receptores del anuncio del nacimiento del Salvador. Esto nos enseña que el Reino de Dios no se rige por jerarquías humanas, sino por corazones disponibles.

👉 Dios sigue manifestándose en medio de nuestras rutinas diarias, cuando estamos atentos, vigilantes y abiertos a Su voz, aun en medio de la “noche” de la incertidumbre o el cansancio.


✨ 2. La gloria de Dios vence al temor humano

“Y he aquí se les presentó un ángel del Señor… y tuvieron gran temor.” (v. 9)

La aparición de la gloria de Dios provoca temor, no porque Dios sea amenazante, sino porque Su santidad confronta nuestra fragilidad. Sin embargo, el mensaje del cielo no comienza con juicio, sino con consuelo:

“No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo…” (v. 10)

El nacimiento de Jesús marca el inicio de una nueva etapa en la relación entre Dios y la humanidad, donde el temor es reemplazado por el gozo y la cercanía.


🎁 3. Un Salvador para todos, no solo para unos pocos

“Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.” (v. 11)

El anuncio es claro, directo y universal. Jesús no nace solo para Israel, ni para una élite espiritual, sino para todo el pueblo. La buena noticia del Evangelio es inclusiva, transformadora y accesible.

El signo dado a los pastores es sorprendente:

“Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.” (v. 12)

El Salvador del mundo no llega con ostentación, sino con humildad. Dios se hace cercano, alcanzable y comprensible.


🎶 4. El cielo celebra la paz que viene a la tierra

“¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!” (v. 14)

Este canto celestial resume el propósito de la encarnación: la gloria de Dios manifestada en la reconciliación con la humanidad. La paz anunciada no es solo ausencia de conflicto, sino restauración integral: paz con Dios, con los demás y con nosotros mismos.


👣 5. De oyentes a testigos del milagro

“Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido…” (v. 15)

Los pastores no se quedan solo con la experiencia espiritual; actúan con prontitud. Van, ven y confirman lo que Dios les había revelado. Luego, hacen algo clave:

“Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho…” (v. 17)

Quien tiene un encuentro verdadero con Cristo no puede guardar silencio. El gozo del Evangelio impulsa al testimonio.


🤍 6. María: el corazón que guarda y medita

“María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.” (v. 19)

Mientras los pastores anuncian con palabras, María responde con silencio reverente y reflexión profunda. Ambas actitudes son necesarias en la vida cristiana: proclamar con valentía y meditar con humildad.


🙌 7. Una vida que termina en alabanza

“Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios…” (v. 20)

El encuentro con Jesús no los aparta de su realidad diaria, pero los transforma desde adentro. Regresan al mismo lugar, al mismo trabajo, pero con un corazón renovado, lleno de gozo y gratitud.


🌱 Conclusión espiritual

Lucas 2:8–20 nos recuerda que Dios sigue hablando, revelándose y transformando vidas. Él busca corazones sencillos, dispuestos a escuchar, obedecer y compartir. El mensaje del nacimiento de Jesús sigue siendo hoy una invitación viva: pasar del temor al gozo, del anuncio a la acción, y de la experiencia personal al testimonio público.

Que esta Palabra nos impulse a vivir con una fe activa, humilde y llena de esperanza, glorificando a Dios en todo momento.

Saludos y bendiciones...!!! 🙏🙏🙏


🧂 CUANDO EL CORAZÓN SE QUEDA ATRÁS Reflexión sobre Génesis 19: 24–26

 "Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; y destruyó las ciudades,...